martes, 7 de febrero de 2012

UNA SOLA MANERA DE RESUCITAR










El mundo está por hacer cada vez que me levanto,
los sueños chocan contra las paredes
como aviones pilotados por suicidas
incapaces de arrepentirse a tiempo.
El café es un mar agitado y profundo
que me desfigura la cara.
Dejo de ser una mujer, una niña, una anciana
y entre las ondulaciones me parece ver un monstruo
y una sola manera de resucitar:
imaginarte con el pelo revuelto
y las gafas impidiéndole caer sobre tu cara.
Sentir el aire que levanta el periódico
cuando pasas las páginas,
las escenas cotidianas
que nunca puedo ver.
La vida con minúsculas encerrada a cal y canto
dentro de mi cabeza
y darme cuenta de que el olvido
no existe porque existe el tiempo
y que los relojes no sacrifican nunca la motricidad de sus agujas
y que aunque suene a paradoja
el olvido pare más cuerpos
que las más fértil de las madres.




Sonia Fides






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